Tejo

Los tejos o texos son unos árboles poderosos y longevos de hoja pernne y de crecimiento lento que pueden llegar a vivir todo un milenio. Aunque escasos y protegidos, algunos de ellos ocupan el trono de la naturaleza asturiana desde una experiencia casi infinita.

Su madera es muy apreciada en ebanistería, sobre todo por su dureza y elasticidad, pero no se puede ni tocar. El tejo es especie protegida. La tala o desenraizamiento requiere autorización administrativa. Las medidas conservacionistas son severas y ya han sido declarados monumentos naturales algunos ejemplares.

El tronco del tejo no nos dice sus años. Es estriado, grueso, con corteza pardogrisácea y produce gran número de ramas extendidas y colgantes en su terminación. Su follaje padece cierta pesadumbre, pero también florece, lo hace al final del invierno y principios de primavera, madurando las semillas en otoño.

Un lugar destacado en el Valle de Arango lo ostenta el “Tejo San Martin”, centenario tejo que es testigo de todas las celebraciones y despedidas que en la iglesia se celebran.

En esta fotografía se puede ver el imponente tronco que este Tejo tenía antes de que un día de tormenta un rayo lo partiera en dos, a día de hoy sigue en pie con alguna ayuda.

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