Ombligo de Venus

Bonita planta de hojas carnosas, redondas, con el borde con dientes poco pronunciados, con un hoyo casi en el centro de la hoja (donde se une el rabillo con la hoja) que se asemeja a un ombligo, de ahí su nombre. Del centro de la planta nace una espiga floral que algunas veces llega a alcanzar los 50 cm. Sus flores son de color blanco o rosado y florece en abril y mayo.

Suele aparecer en muros, fisuras de peñas y rocas, paredes y siempre en lugares sombríos y con humedad constante. En los lugares secos, al llegar los primeros calores la planta se seca, pero su cepa se mantiene viva, y al llegar el invierno con la llegada de las lluvias y humedades vuelve a brotar de nuevo.

El ombligo de Venus posee aplicaciones medicinales bastante interesantes.

Contiene sales minerales que le confieren propiedades cicatrizantes, muy útiles para sanar heridas y llagas rebeldes y difíciles de curar. Para ello hay que coger un puñado de hojas bien limpias y machacarlas en un mortero. Luego se aplica el emplasto directamente sobre la parte afectada, cubriendo con una gasa o trapito limpio, para que no se caiga y sujetándolo con una venda. Esta operación se realizará dos veces al día, una por la mañana y la otra por la noche al acostarse.

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