La Cirigueña

   La celidonia, cirigüeña, hierba de las verrugas o golondrinera ha sido una planta muy utilizada desde la antigüedad como sedante, calmante del dolor, para la vista y para tratar verrugas y callos. Por todo ello en Asturias se canta: ¡Ay!..cirigüeña, de to los males yes dueña y aunque tes guardá ente la sebe nun hay como tu otra curandera.

   Es una planta herbácea, erecta, muy ramosa y frágil, que puede medir entre 30 y 90 cm de altura. Cuando se parte o se rompe, sale un líquido amarillento, un tipo de látex de olor persistente. Toda ella peluda, sobre todo en los nudos. Con numerosas hojas y de buen tamaño, de color verde por el haz y blanquecinas por el envés.

   Las flores, de un amarillo muy llamativo, tienen 4 pétalos y dos sépalos caedizos.  Es bastante frecuente en bordes de caminos, le gusta arrimarse a muros y peñascos, en lugares sombríos, frescos y nitrogenados. Se localiza en muchas ocasiones en las cercanías de las casas de labranza, cuadras y construcciones habitadas.

 Tradicionalmente, las hojas y tallos de la planta se cortan para extraer la savia de su interior, de color amarillento o anaranjado, que se aplica directamente sobre heridas, es cicatrizante, verrugas, sean del tipo que sean, y callos, con sucesivas aplicaciones.

   No es una planta comestible ya que su consumo es tóxico, por lo que podemos utilizarla para uso externo, pero en modo alguno es recomendable para uso interno, cuando se trata de medicina popular o casera.

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