La Calefacción

Para podar caldear la escuela en los fríos días de invierno, contaban con una pequeña estufa de leña, que era alimentada por la aportación que realizaban los alumnos de madera, piñas y algunas piedras de carbón.
Se protegía el suelo sobre el que se situaba la estufa con una lamina de hojalata o zinc, que impedía que alguna chispa de la combustión de la madera prendiese fuego a toda la escuela.

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