El Maestro

La Figura el Maestro fue uno de los pilares fundamentales en la formación, tanto intelectual como cívica, de los jóvenes de aquel entonces.

Los alumnos nunca cuestionaban las explicaciones o decisiones de su maestro, temiéndoles a la vez que le veneraban. El “poder” que ejercía el maestro era tal que, incluso fuera del aula durante el recreo o a la entrada y salida de la escuela, le correspondía vigilar la conducta de sus alumnos.

Únicamente su presencia y su forma de actuar bastaban para imponer disciplina y orden entre sus alumnos, apoyados por los padres en todo momento que no dudaban en ponerse de su parte incluso cuando se excedía en sus castigos, ya que consideraban que todo era por el bien de sus hijos.

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