El Aula de los niños

La enseñanza primaria abarcaba a los niños entre los 9 y los 12 años de edad, dividiéndose a partir de la reforma escolar de 1901 en los grados de elemental, medio y superior. Los principios educativos que se regían dentro del aula y que el maestro se encargaba de aplicar eran autoridad y respeto.
Los castigos estaban a la orden del día y algunos incluso podían llegar a ser humillantes y crueles para los alumnos. De entre las sanciones que se imponía al alumno castigado, la que más se aplicaba consistía en colocarlo de rodillas en un rincón de cara a la pared con pesados libros en las manos y orejas de burro. Otras veces se les hacía copiar quinientas o mil veces una frase al estilo de: “no hablaré en clase o no contestaré a mi maestro”.
A principios del siglo XX, todos los días del curso escolar eran lectivos tanto mañanas como tardes incluidos los domingos. La jornada escolar duraba seis horas en las que los alumnos debían permanecer quietos en sus pupitres atentos al maestro y obedeciéndolo en todo momento. Un día a la semana por la tarde, las fiestas señaladas y un breve período de vacaciones durante el verano eran los únicos días libres de los que se disfrutaba sin asistir a la escuela.
En 1904, bajo petición de la Iglesia, se constituyó el domingo como no lectivo pues así se podían atender las obligaciones religiosas.

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